
Es redundate recalcar, una vez más, la importancia del día de mañana.
Para muchos, serán las primeras elecciones de las cuales serán partícipes.
Cualesquiera que sean los resultados, y su repercución para el lustro venidero, se espera que sea la mejor elección -o mejor dicho, para nuestra realidad nacional- la elección menos ominosa.
A pesar de que el Perú ha sido, durante casi toda su historia, marioneta y reservorio de recursos para el primer mundo, no deber ser motivo para un desenfrenado, y casi acomplejado, sentido de nacionalismo. Tampoco tampoco.